Niños con autismo y asperger, los excluidos de la escuela piurana

By on septiembre 28, 2017

Por Enrique Villegas

En los colegios de Piura se sabe muy poco sobre autismo y asperger. Así lo admite el pasdecano del Colegio de Profesores, Denis Ancajima Chiroque. “A raíz de esta investigación, nos hemos dado cuenta de que no hay nada y tenemos que acelerar esto.”, dice.

Ancajima recuerda que en el 2016, el Colegio de Profesores desarrolló un evento de educación inclusiva en la provincia de Paita. La misma actividad se replicó en Chulucanas, donde se capacitó a 400 profesores en cuatro jornadas. Desde esa fecha, no se capacitó a más docentes sobre el tema.

“Si llega un niño con diagnóstico de autismo o asperger, algunos profesores hacen lo que pueden, otros dejan que aprenda igual a los demás. Los colegios de Piura no están preparados para atender estas demandas. Hay profesionales que sí están capacitados y otros que lo hacen por su cuenta, ven la manera de hacerlo”, se sincera Ancajima Chiroque.

¿INCLUSIÓN?

Esta realidad la confirma Anghelina Figallo De Francesch, madre de Salvador de 8 años de edad, a quien hace más de cinco años le diagnosticaron asperger, el Trastorno de Espectro Autista (TEA) de alto funcionamiento.

Ella estuvo en Lima hasta que su hijo cumplió tres años y recibió una adecuada orientación y tratamiento en el Centro Peruano de Audición, Lenguaje y Aprendizaje (CPAL). Sin embargo, cuando regresó a Piura, dos colegios le negaron el ingreso a Salvador.

Los profesores de esos colegios no estaban preparados para atender las demandas de Salvador y en una de las instituciones particulares le dijeron que no podían evaluarlo porque no respondía cuando le preguntaban. “Me di cuenta que no tenían las herramientas para hacerlo.”, recuerda Figallo.

Salvador y su madre Anghelina, quien hizo todo lo posible por hallar un colegio para su hijo.

Por ello, Anghelina califica como “horrible” el 2013, pues no había escuela que atendiera la condición de Salvador. Sin embargo, el colegio Proyecto, como ella detalla, gracias a su política inclusiva y tolerante, recibió a su hijo.

El colegio le puso una condición. Le dijeron que contrate a una profesora “sombra” para que acompañara el aprendizaje de Salvador. Esta docente se encargaría de reforzar las clases que recibiera el niño.

“No sé cuántos niños en esta condición existirán en Piura, pero no se invierte. En mi opinión, en cada colegio debe haber un área para niños neurodiversos. Para niños que lo esquematizan todo y son asperger. Hay que enseñarles a los chicos a convivir con todos.”, dice la mamá de Salvador.

La situación es peor en los colegios públicos. Jorge Holguín, director de la institución educativa “Mariscal Ramón Castilla”, cuenta que la poca información que manejan de este tema, es por conocimiento propio o experiencias familiares cercanas a algunos profesores.

Respecto al Ministerio de Educación, Jorge Holguín refiere que el SAANEE (Servicio de apoyo para niños y adolescentes con necesidades educativas especiales) se encarga de monitorear y apoyar algunos casos de limitación de aprendizaje, sin embargo su labor es deficiente, ya que sólo van una vez a la semana a su colegio.

Manifiesta que muy pocas veces extienden invitaciones para capacitaciones sobre este tena a los docentes y cuando estas se llevan a cabo, los profesores no acuden.

Resulta difícil comprender que este colegio con 1240 estudiantes de bajos recursos, no cuente con un solo psicólogo, y así es casi imposible detectar casos de autismo o asperger. Holguín pide que se cumpla la Ley que establece que todos los centros educativos cuenten con un departamento de psicología.

La especialista y directora de la institución educativa “Magdalena Seminario de Llirod”, Sol Benavente Peña, resalta que el SAANEE evalúa y monitorea a los estudiantes del nivel inicial, primaria y secundaria de los Centros de Educación Básica Especial (CEBE) que serán incluidos en colegios estatales previamente escogidos.

Es decir, se conversa con esas escuelas para que no se reciban tantos alumnos porque llegarán niños con necesidades educativas especiales de inclusión.

En su escuela, hay 18 niñas de diferentes discapacidades, y recientemente han detectado a cuatro alumnas con discapacidad intelectual leve.

Especialistas de Centro de Educación Básica Especial admiten que muy pocos docentes son capacitados sobre autismo y asperger.

Benavente comenta que desde este año, el Centro Especializado de Rehabilitación Profesional (CERP) Piura les ayuda en los diagnósticos de diferentes estudiantes, pero hasta el momento no han tenido un caso de autismo o asperger.

Sol Benavente sostiene que el Ministerio de Educación atiende cuatro discapacidades: auditiva, motora, intelectual y visual. Pero además, el talento y sobredotación de los alumnos. Sin embargo, si bien existen diferentes docentes con especialidades, la mayoría trabaja en problemas de déficit y no de superávit.

“Todas las discapacidades representan el 2% de la población y de ese porcentaje el 95% está en déficit, sin embargo falta atender el talento y la sobredotación.”, explica.

LA MALA EDUCACIÓN

Patricia Arias Muñoz, magíster en educación y docente del colegio “Ramón Castilla”, nos detalla que el maestro piurano promedio desconoce por completo el tema. No cuenta con el apoyo de un especialista que lo capacite para detectar un caso de síndrome asperger, situación que muchas veces conduce al maestro a confundirlo y calificarlo como un acto más de mala conducta y no tratar dicha condición como amerita.

En su experiencia, no existe una currícula educativa que incluya y se adapte para atender estos casos. Para ella, la mayoría de padres de familia ignora por completo un caso de asperger presentado en sus hijos.

Solo tuvieron un caso en el colegio y tuvo una excepción, ya que los padres llegaron con un certificado de hace cinco años, emitido por un neuropsicopedagogo. Sin embargo, Arias refiere que los padres no le dieron la importancia necesaria al tratamiento que su menor requería, dejaron al escolar al cuidado del colegio y luego lo retiraron.

Anghelina Figallo no es ajena a esta situación. Sabe que en los colegios estatales, un niño en condición de autista o asperger ve más lejano su desarrollo. Por ello, decidió llevar a Lima a Salvador.

“Aquí (Piura) me asustaron, no culpo a los profesores, pero es que no saben, ven como extranjero el tema. Mi primera reacción ante la experiencia en los colegios era llorar, no sabía qué hacer, ahora es diferente. A mi hijo no lo sacan de ningún sitio, pero eso es trabajo de quien lo cría.”, enfatiza.

El problema, considera el psiquiatra Julio Castro, es que al no existir una data, los casos se atienden en forma individual porque ese niño difícilmente irá a un hospital del Ministerio de Salud en donde no hay personal especializado para atender y ser registrado.

“No hay una alianza entre la escuela, Ministerio de Educación y Ministerio de Salud, entonces un niño que llega al colegio con estas características debe ser interconsultado con un pediatra entrenado, un psicólogo clínico entrenado o un psiquiatra, para que ese caso sea registrado y monitoreado.”

Para este especialista, el Estado debe apoyar a estos niños y sus familias, pero por desgracia a pesar de que estos niños tienen un gran potencial, son excluidos.

Para Ernesto Reaño, del Equipo de Investigación de Autismo y Asperger (EITA), si bien el Estado tiene algunos programas, falta mucho apoyo por parte de los gobiernos a los profesores que no están siendo capacitados en la forma que deberían serlo para llevar una labor inclusiva.

El grupo EITA hace esfuerzos porque más personas conozcan sobre las condiciones especiales de las personas con asperger y autismo.

“El tema del autismo no pasa solo por el sector salud, sino por tener políticas públicas. Tiene que ver con el trabajo de difusión del Estado para sensibilizar a las familias y se enteren lo que es invertir más en educación y presupuesto para este tipo de trabajo, de lo contrario no se puede avanzar.”, dice Reaño.

El especialista lamenta que en los colegios públicos no exista más apoyo de auxiliares de aula capacitados. Y en el caso de los colegios particulares pasa porque no hay un desarrollo de los departamentos psicopedagógicos bien equipados, con personal suficiente para atender las necesidades de los niños.

Para Anghelina Figallo, el otro problema de este tema es que la familia no acepta la condición de su niño o le da vergüenza darlo a conocer. Situación evidente, pues en Piura, al desconocerse el tema, dar a conocer más casos es muy restringido por la misma barrera que imponen las personas.

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