Nos ganamos solos

By on septiembre 1, 2016

Otra vez, dos pelotas paradas, gol en contra y a llorar al mar que ellos no tienen pero, eso, ahora, es lo que menos importa. leo a un amigo en Facebook: “el que cree que aún vamos a clasificar o es muy optimista o es muy imbécil”. Perdonando el francés, esa frase resume nuestra situación. Cuatro puntos, viene Ecuador en Lima y más cuesta arriba no podemos estar.

Pero, ¿nos ganó Bolivia o lo perdimos nosotros? Las dos cosas, diría el Chavo. Puedes dominar todo el partido, correr los 90 minutos en la altura de La Paz, pero si no la embocas, si haces figura del partido al correcto arquerito de ellos, y encima, te duermes como siempre en dos pelotas paradas, pues, ni modo, chau, otra vez.

Más allá de analizar el partido, el esquema, el dibujo táctico y la ecuación entre altura, sol y las moscas volando -que para eso existen los “analistas” deportivos- perdemos porque todo está mal en nuestro fútbol.

Tenemos jugadores cumplidores, la mayoría sin creérsela del todo su profesión, más atentos a los peinados y tatuajes de moda, que a ser profesionales en toda la extensión de la palabra. No son todos, pero, a riesgo de ser apanado virtualmente, sí la mayoría.

Dirigentes más preocupados en sus bolsillos, en sus viajes, en los dobles contratos, en echarle “perro muerto” a sus jugadores. Estadios de plástico, de tierra, donde lo único verde son los uniformes de los policías que van a cuidar/mirar el partido.

Periodistas y medios dados al gaseoso oficio de “vender humo” cada vez que va a jugar a la selección y al apanado mediático y masivo cada vez que se pierde (que es casi siempre).

Volveremos a escuchar la palabra proceso, largo plazo, recambio generacional, todos-juntos-sí-podemos y apoyemos al equipo de todos. Y sí, es el equipo de todos. De todos quienes en nuestras vidas diarias, también buscamos torear las responsabilidades, llegar tarde a nuestras citas, manejar sin respetar las señales y vivir sacándole la vuelta a las normas.

La rojiblanca, entonces, es solo el fiel reflejo de nuestra sociedad. Las últimas elecciones dan fe de ello.

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